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Una mala salud financiera puede conllevar una mala salud física

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional que se activa cuando estamos ante una situación que percibimos como un reto o sobrecarga. Se trata de una respuesta neurobiológica que dispara nuestros mecanismos de alerta.

Esta función evolucionó en un momento en el que los seres humanos estábamos continuamente expuestos a eventos que amenazaban nuestra vida por eso nuestros músculos se tensan (como estrategia para la huida), nuestro nivel de pulsaciones aumenta (para bombear más sangre a los músculos) y ciertas funciones que no son imprescindibles para la supervivencia como la inmunidad, la digestión o el crecimiento se inhiben. Por lo tanto, los estados de estrés prolongados pueden impactar de forma muy negativa en nuestra salud general.

Según los expertos, las cuestiones que más estrés nos generan son aquellas relacionadas con las finanzas personales, la carga de trabajo y la salud personal. De ahí que podamos concluir que existe una estrecha relación entre nuestra salud financiera, la salud física y la mental. La salud es un concepto amplío que engloba distintas esferas de la vida humana, pero podemos sintetizarla en la idea de bienestar. Cuando nuestra situación vital, ya sea por motivos físicos, psíquicos o sociales, está lejos de ese estado de armonía, de forma casi automática se activan nuestros circuitos neuronales del estrés.

Una mala salud financiera puede traducirse en graves problemas de salud física tales como: enfermedades gastrointestinales o lumbares, aumento de la presión arterial, problemas de sueño, obesidad, alcoholismo, estrés, depresión y, en casos muy extremos, suicidio. Además, las personas que se encuentran pasando apuros económicos, pueden estar destinando menos dinero del necesario a la buena alimentación, la calefacción y el cuidado general de la salud.

La relación cuerpo-mente es bidireccional. Todo lo que afecta a nuestra mente se ve reflejado en nuestro cuerpo y viceversa. De manera que nuestros problemas de salud física pueden ser tanto la causa como la consecuencia de nuestros problemas mentales que, a su vez, están relacionados de manera bidireccional con los problemas económicos.

Esta presión financiera tiene un profundo impacto en nuestro bienestar físico y mental. Y así lo demuestra un informe realizado en 2020 por la consultora Open Evidence, en el que se afirma que la salud mental del 46% de la población española está en riesgo debido a la crisis sanitaria.

Las personas que se encuentran bajo lo que se denomina estrés financiero, manifiestan principalmente los siguientes síntomas:

Depresión: se sienten “ahogadas” en un mundo sin opciones y frente a esta situación de impotencia optan por no hacer nada.
Pesimismo: es un estado que limita la visión de las opciones.
Baja autoestima: es el sentimiento de “valer poco”.

Diseñar un presupuesto es la primera medida que debemos tomar para gestionar nuestro estrés financiero. Como dijimos anteriormente, el estrés se desencadena cuando sentimos que las situaciones a las que nos enfrentamos nos sobrepasan. Por ese motivo, hacer un presupuesto nos otorga la capacidad de analizar, entender y controlar nuestra situación financiera, disminuyéndose la sensación de caos y descontrol.

Al tomar el control ganamos una visión panorámica de la situación, a partir de la cual podemos generar una estrategia que nos ayude a salir de ella. De esta forma nos sentiremos menos bloqueados, limitados o tensos. Al disminuir los niveles de estrés, nuestra mente se volverá más clara y podrá hacer frente a los problemas de una forma más eficiente y creativa. Esto se traducirá en una mejora de nuestra salud física, mental y financiera.

La palabra salud proviene del latín salus, que significa salvación. Podemos definir salvación como la solución de un problema grave o liberación de un peligro, de una amenaza, de una situación difícil. De modo que, ser saludables (física, mental y financieramente) es tener la capacidad de salvarnos y poder salir de esas situaciones que no contribuyen a nuestro bienestar.

Sin embargo, hay veces que nuestro bienestar se ve tan comprometido que no podemos salvarnos por nosotros mismos. Es complicado hablarle de gestión emocional a alguien que maneja altos niveles de estrés debido a una compleja situación económica.  Esto pone de manifiesto la importancia de la labor preventiva. La educación financiera y contar con el apoyo de personas que formen parte de la solución son fundamentales para mejorar la salud financiera de las personas. En Nantik Lum ofrecemos ese acompañamiento y nos esforzamos por llevar la educación financiera a los colectivos más vulnerables.

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Si quieres colaborar con la fundación y formar parte del equipo de voluntariado, escríbenos a voluntariado@nantiklum.org o llámanos al 682 477 201.

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2021-11-24T11:55:44+00:00