¿Qué es más difícil de soportar en verano: el calor o el FOMO?
FOMO es el acrónimo en inglés de «Fear Of Missing Out», que se traduce al español como «miedo a perderse algo”. Esto no debería ser de nuestra incumbencia, si muchas de las cosas que tememos perdernos no costasen dinero. Así que, hablemos de FOMO y Salud Financiera.
El FOMO y sus modelos de consumo
El FOMO se experimenta como una sensación de ansiedad por creer que otros están viviendo experiencias gratificantes mientras tú te mueres de calor «scrolleando« en el salón de tu casa. Este sentimiento no es algo nuevo, sin embargo, las redes sociales lo hacen más presente en la vida de cada vez más personas.
Esta presión tiene repercusiones negativas en nuestro bienestar, no solo por el hecho de afectar a nuestra autoestima, sino porque condiciona nuestra toma de decisiones en favor de la opinión de otros y no de nuestro verdadero convencimiento. Pero estos no son los únicos problemas. El FOMO nos puede llevar a modelos de consumo incompatibles con nuestra situación financiera, llegando a producir situaciones de sobreendeudamiento severo.
La psicología detrás de la sensación de FOMO
Los humanos somos seres sociales y estamos programados para sentir la presión de grupo, pero claro, dentro de unos límites. El exceso de información al que nos exponemos sobrepasa con creces nuestra capacidad de procesamiento y mientras no logremos desarrollar el don de la omnipresencia, va tocando aceptar que no podemos hacer “todo a la vez en todas partes”.
Sin embargo, no todo es tan obvio desde el punto de la psicología financiera. El coste de oportunidad es el valor de la mejor alternativa frente a la que renuncias cuando tomas una decisión. Tiene en cuenta, no solo el valor contable de un gasto, sino también el beneficio potencial que dejas de percibir al elegir una opción y no otra. No gastarte 150€ en unas zapatillas nuevas (que no necesitas), no significa solo ahorrarte ese dinero. Quizás podrías invertir esos 150€ en una excursión con tus amigos que estará llena de experiencias enriquecedoras. O podrías ahorrarlos para más adelante arreglarte esa muela que lleva meses molestándote y te hará sentirte mejor.
Esta ambigüedad tiene una cara peligrosa. Podemos llegar a autoconvencernos de que el coste de oportunidad de algo que nos genera FOMO es mucho mayor del que realmente es. El sesgo de impacto juega aquí un papel central. Creer que algo tendrá un impacto muy relevante en nuestra vida (ir al concierto de Bad Bunny me hará la persona más feliz del mundo), es una trampa en la que caemos fácilmente presionados por lo que vemos de la vida de los demás.
¿Y qué hacemos para evitar el FOMO?
La ilusión de vivir por encima de nuestras posibilidades económicas es un sueño que fácilmente puede convertirse en una pesadilla. Hacer presupuestos es una herramienta fundamental para bajar a tierra nuestros deseos. Los números son objetivos y demarcan un área de posibilidad inequívoco. Si lo que quiero vale 100 y tengo 80, es evidente que no me lo puedo permitir. Pero cuando sí me lo puedo permitir (o eso creo), los números dejan de ser suficientes. Planificar diferentes escenarios nos ayudará a argumentar de una forma más sensata ese coste de oportunidad. Además, dejar que pase el tiempo para que la emoción del momento no nos nuble también nos dará margen para calcular que impacto tendrá ese gasto en nuestra economía.
En nuestros talleres, cuando hablamos de finanzas, no solo hablamos de números. Las personas somos emociones, historias personales, contextos socioeconómicos y muchas cosas más. Por eso no existe una única solución, pero sí un único camino: para, reflexiona, planifica y encuentra tus propias soluciones. Ese es nuestro consejo.
¿Necesitas que te asesoremos con tu Salud Financiera?
Si quieres sentirte más seguro/a con tus finanzas personales y/o familiares, te invitamos a descubrir nuestros programas de Salud Financiera, orientados a fortalecer la autonomía económica y el bienestar de las personas. Estamos a tu disposición si quieres participar o necesitas más información.
Todos los servicios de la Fundación Nantik Lum son completamente gratuitos.






